viernes, 4 de julio de 2014

Londres de semana

Ahora resulta que trabajo en Londres así que por primera vez anduve corriendo por el tube vestida como una persona decente, no en calzas y con una botella de agua en la mano. 
Tanta era mi obsesión por no llegar tarde a la primera sesión de entrenamiento (suena menos estruendoso en inglés) en Embassy, que me levanté a las 6 y llegué más de media hora antes. Encima se atrasó así que ridículamente temprano atravesé el río por abajo y llegué a Soutwark para asistir a la sesión en Southbank University, mi nuevo lugar de trabajo. Estoy viviendo en Southbank, en una residencia Universitaria y hasta ahora no tengo de qué quejarme. tal vez en el próximo post haya encontrado algo. 

La sesión duró hasta las 4 de la tarde. Nos charlaron sobre la historia de los teaching trends (me acordé de nombres como Suggestopedia, que siempre me causó mucha gracia) y cómo usar la mejor parte de cada uno para que una clases esté basada en la fluidez y lo oral. La actitud en general es muy relajada. 
Conocí a varios compañeros pero alguno se iban a dar clases a otros centros. Había una chica, Tharmina, que era musulmana y andaba tapada, pero con la cara afuera. En un momento me contó que estaba ayunando por Ramadam o algo parecido. Solamente pueden comer después de que salga la primera estrella y antes de que desaparezca la última, si comprendí su extraña costumbre correctamente. Me pareció una atrocidad. Una de las tantas a las que somete el Profeta a su "amado" pueblo. Esa se fue a otro centro. Le deseo un buen ayuno. 

A las 4 tuve que excusarme, porque ya veía que la reunión menguaba y yo tenía que estar a las 6 en Bloomsbury (es como ir desde microcentro a Belgrano). Llegué temprano- otra vez- pero entre una cosa y otra (vagas, caminar de más) terminé llegando a Birkbeck a las 6. 
Nos recibió la directora del MA y otro docente, que nos dieron una charla muy interesante sobre lo contemporáneo y nos hicieron debatir sobre la fecha en que lo contemporáneo comenzó. Había gente que argumentaba acaloradamente, pero yo dije 9/11, que me parece lo más lógico. En realidad, los especialistas aún no se ponen de acuerdo, así que no sé para qué le hacen a uno discutir estas cosas. Después hablamos del film Persépolis, que me toca en más de un aspecto. Otra vez a una joven musulmana en la escena. Pero además de ser feminista y rebelde, es estudiante en otro país. Sobra decir que yo no soy musulmana, ni rebelde, pero tampoco soy un dibujito animado, y sin embargo esa película- basada en un comic- me había hecho sentir identificada cuando la vi por I sat. 
Volví a eso de las 8 y sentía que me iban a explotar los pies pero estaba contenta, porque tengo una lista de libros para leer y grandes descuentos en Londres para aprovechar. 





miércoles, 2 de julio de 2014

Lo mejor y lo peor

Londres es Londres, siempre la misma, round the clock. Lo que cambia es mi situación alrededor de London. Y como uno es uno y su circunstancia, lo único que me importa de London hoy es lo que toque a mi situación en particular.
Si en el futuro hay una reunión de trabajo o académica- que las hay, dos de ellas- miro por la calle cómo va la gente vestida a esos eventos. Me concentro en la gente que anda cerca de las Universidades, trato de adivinar si son estudiantes, si son extranjeros, si se los ve felices...

Lo que no hago es buscar recitales, ni eventos de índole recreativo (bueno, no hace 48 horas que llegué) pero quiero tener toda mi energía para cumplir horarios, tomarle el tiempo al subte, ver si a la hora pico se llega igual de rápido.

También busco el conocimiento. Estoy decidida a indagar hasta la última consecuencia. De hecho recién busqué por qué el areopuerto de Madrid se llama Barajas y esperaba una explicación con tintes medievales, como la del sandwich. Pero no, estoy muy decepcionada. Barajas se llama Barajas porque está en la localidad de Barajas. Bah!
En cambio, acá en UK, todo tiene una razón detrás del nombre de los lugares. Y algún monumento recordatorio también.
Por ejemplo, las estaciones de subte: Charing Cross, Monument o Bank remiten a un evento histórico.
London es infinita, no deja de sorprender. Hoy descubrí cuanto musulman hay en la zona de Marylebone, y además, que existe un monumento a JFK. No sabría precisar la razón.
Lo mejor
Comida en Mark & Spencer
el olor de los pubs
la voz del subte
los diarios
las calles
Clink 78- el mejor hostel del mundo- y que me haya tocado la misma habitación del 2012
la amabilidad de los vendedores y transeúntes.

Lo peor:
El olor de los pubs
el mundial en todos lados
el café (por favorrrrr, qué assscooo)
la mega organización que te indica por dónde caminar en el subte
los anuncios de llevar agua por las altas temperaturas (hoy hizo 25 grados, epa)
las pocas ganas de vivir que uno ve en el subte- que no se comparan par nada con la ansiedad y entusiasmo que porta uno.
las calles cambiando de nombre cada 100 metros.

Sigo viviendo todo esto. A la espera de una nueva epifanía.




Barajas- Librada al Azar

Una vez más, después de 12 veranos, vuelvo a Barajas. Aquella vez me había quedado varada, barajada, embarajada, envarada en Barajas por 12 horas, y lo recuerdo mustio, despectivo y distante. No estaba equivocada. El personal del aeropuerto es mala onda, para no decir cosas peores. 
Este post está esescrito desde la madre patria, en honor a la patria potestad, para mis papás, que me aguantaron como nadie, me consolaron mientras me despedía entre llanto e hipo y mi papá confirmaba una vez más que es la identidad secreta de Superman en Ezeiza. 
Lo más lógico es que ellos lloraran, pero, este es el viaje de los insólito, y esta vez lloré yéndome. 
Acá en Barajas, podría estar jugando una escoba de 15 como sugiere mi primo, pero no, estoy mirando, una vez más cómo los oriundos de la madre patria se pasean haciendo gala de su verano, ya totalmente dominado, portando colores llamativos, y con autoridad, como si el estivo les perteneciera. 
Tomé este vuelo con temor, pensando que iba a ser un desastre, especialmente por lo barato que fue el pasaje y las sospechas que eso supone. Pensé que iba a ser parecido a un vuelo de Iberia en sus peores épocas. Pero afortunadamente me equivoqué. Air Europa ofrece, además de catreras mínimas, pantalla pegada a los ojos y la opción de pollo o pastas, como cualquier otra aerolínea, una gran variedad de cosas inesperadas. A saber, recipientes resistentes de plástico brilloso, una almohada CON relleno, café muy decente para ser una aerolínea y azafatas amables y agraciadas para ser ibéricas.
Ya dejo el castellano detrás; de hecho, le dije a la azafata: "Buenas gracias" cuando bajé del avión.
Como ya sale mi vuelo a Londres, espero poder darle la bienvenida al verano como corresponde. Me voy a poner sandalias y caminar solapadamente. 

domingo, 22 de junio de 2014

¿Otra vez?

Sí, es lo único que me pregunta la gente cuando le cuento de mis planes. 
Pero si vos ya viviste en UK y te volviste. Sí, lo sé; conservo la memoria de los horarios férreos y del transporte impoluto. También conservaba un deseo de conocimiento superior que sólo puede ser saciado allá. Entonces me pasé meses y meses llenando formularios, rompiéndome la cabeza frente a la pantalla, prometiendo lealtad a tal o cual instituto educativo. Este espiral de deseos, esfuerzo, coincidencias y programas de estudios de posgrado se materializará a fines de Septiembre. Pero mientras tanto...
... se volverá a tener domicilio en las Islas. 

Pero esta vez en... London!

Embassy (la escuela donde estudié en Hastings en el 2002) me espera para que forme parte de su staff en London Mile End y lo más bochornoso es que voy a tener que usar una chomba color naranja. Después de eso, las cosas sólo mejoran. Espero encontrarme con la calidez que me cautivó de mi profesora en el 2002 y verla replicada en muchas personas en ese lugar. Quiero que los olores que recuerdo en sueños formen parte de mi día a día, hasta que llegue el momento que los olores de Buenos Aires sean parte de lo que uno llegue a añorar. 

En fin, llega otro vuelo, parecido a muchos otros, pero esta vez la que es distinta soy yo.  








jueves, 12 de diciembre de 2013

¡Exclusivo! Entrevista

"El Viajar..." entrevista en exclusiva a K C, viajante y turista, que ocasionalmente, mientras que no interfiera con sus itinerarios, trabaja con el idioma extranjero y la literatura.

El Viajar: ¿Cómo encontró el trayecto a su último destino?

KC: Ventoso, demorado. Especialmente demorado, porque – amen de que el avión salió tarde-, yo tenía este viaje a Esquel asignado hace años  , pero tuve que declinarlo.

El Viajar: ¿Qué le pareció la identidad de los Esquelenses?

KC: Altamente contradictoria. Existe una distorsión del yo dentro de ese poblado que los hace decir que son cerrados y distantes mientras te sirven un asado en sus casas. Debe ser la intermitencia de la señal de celulares.

El Viajar: ¿Qué tal el clima?

KC: Tengo la - ¿maldita?- suerte de que a donde sea que llegue, los lugareños me juren con los ojos desorbitados que el clima que sea que se esté viviendo en ese momento es completamente atípico. No puedo generalizar, pero tuve muy buen tiempo en Esquel, con altas temperaturas pero noches muy frías.

El Viajar: Ya estamos todos enterados de sus deseos de volver a Esquel. Pero ¿en qué contexto consideraría volver a El Bolsón?

KC: ¿Y a usted quién le dijo que yo consideraría semejante cosa?

El Viajar: Bueno, tal vez esté mal formulada la pregunta, pero, no sé, nos pareció.

KC: El problema que tiene El Bolsón es que se llena de mochileros. El problema que tengo yo es que me gusta quedarme en hostels. Aborrecería con suma desesperación tener que compartir un lugar de descanso con grupos de mochileros poco adeptos a la higiene y camalando sus guitarras, entonando sones y serenatas, desparramando su buena energía, llena de onda positiva donde quiera que vayan. Por otro lado, veo que hay un centenar de destinos idílicos en cada centímetro del mapa de esa zona, y sería una estupidez no volver. Habría que encontrar una alternativa de hospedaje informal. Y evitar enero.

El Viajar: ¿Qué le recomendaría a alguien que está por irse a Esquel o a El Bolsón?


KC: Que vaya en auto, que lleve menos cosas que yo y que no confíe en el pronóstico del tiempo. 

domingo, 8 de diciembre de 2013

Qué buscar- El Bolsón y Lago Puelo

Esquel es místico. ¿Es místico? ¿O es que justamente yo me topé con gente ansiosa de encontrar conexiones donde no existen? Si seguí en una postura escéptica, lo mejor que pude hacer fue irme al Bolsón. Clara y su marido me llevaron en una travesía donde se compactó lo mejor de El Bolsón y Lago Puelo. Antes de eso, a la mañana, vagué por Esquel hasta llegar a la estación de la Trochita, que ya había salía y donde no quedaba ni el museo abierto. Igualmente, la caminata me hizo bien, el paisaje me humilló un poco, y la cuesta arriba me ayudó a ejercitar.
La ruta a El Bolsón es de estepa, que está siendo forestada por Benetton en su millón de hectáreas, que comprenden ríos, montañas y quién sabe cuántas otras cosas. Me aseguraron, en ese tono misterioso que adoptan los lugareños cuando el momento de la revelación se acerca y creen que el turista no está ni física ni mentalmente preparado para tolerarlo, que la energía en El Bolsón es completamente diferente. Que la atmósfera está menos densa, y que Esquel es frío, arisco y encerrado.  Estacionamos en la feria. Un sábado de feria en la capital nacional del hippiesmo.  Es un lugar ideal para ver a los hippies en su hábitat natural, pululando libremente, haciendo sus artesanías mientras sus pies presentan una acumulación de roña milenaria; tan milenaria como las leyendas que surgen de sus costumbres y alergia al trabajo rentable. Diversas leyendas rodean la mística de El Bolsón, pero la verdad es que son gente con plata y con pocas ganas de dejar que el sistema les gane. Muchas contradictorias explicaciones sobre el origen del nombre me fueron brindadas, y la que más me cerró fue la de clara. Los Bolsonenses, o como sea que fuera el gentilicio, son hobbits. Si no, piénselo: Baggins + pies sucios = El Bolsón.
 Los elementos que abundan son los sahumerios, las semillas empleadas de manera ornamental, las esencias, las buenas energías y el repugnante fieltro. Gastronómicamente, El Bolsón ofrece grandes manjares, como el helado de Jauja, con gustos intrépidos e intrigantes (Profundo y Contradictorio, Crema Desoriente) y la cerveza artesanal ahumada, con miel, con frutos rojos y ají. Así que hambre no pasé. Pero otras necesidades de búsqueda- estas montañas, esta naturaleza tan imponente y envigorizante me lo demanda- se me entrometieron al paso y visité a una vidente. No voy a contar de qué hablé o si le creí alguna de todas las cosas que me dijo. De lo único que estoy segura es que al menos el lugar me cambió- minúsculamente- porque yo me resisto a creer en esas cosas, y la energía me es indiferente. Ya no creo en las casualidades ni en los signos que deja la vida por ahí para que uno ande decodificando. Me parece un trabajo inútil. Pero esta mujer quiso destrabar algo en mí. Le deseo muy buena suerte.
Paisajes imponentes con una atmósfera libre de pesadez, sí, vi mucho de eso en El Bolsón, y pensaba que era lo más hermoso y revitalizante que había sentido en un largo tiempo- hasta que llegamos a Lago Puelo.  Es un pueblo en Río Negro – en la famosa comarca [The Shire!] (yo no la conocía pero parece que es célebre) del Paralelo 42 (que podría ser el nombre de un boliche tranquilamente)- que consta de chacras, un lago, varios ríos, unas altas cumbres para trepar y muchos locales de bombones, artesanías y sahumerios. Me llevaron a una playita en el Lago Puelo, pero Omar – el esposo de Clara- me presentó un reto mayor. “¿Querés hacer una caminata? Empinada hasta aquella roca”. Miré hasta donde se erguía dicha roca y dije que sí. Arriba. Después de 45 minutos de respiración agitada, polvo hasta las rodillas, bichos, ramas, arrayanes, pedregullos, respiración cada vez más irregular, palabras fragmentadas, resbalones, sol en poniente, calor, maldecir mi sí fácil, respiración casi imposible, agitación, latidos por todo el cuerpo… la vista!
Pinos, cipreses, pehuenes, bah, un sinfín de rejunte forestal, montañas como jorobas en la columna vertebral de un país que se las ve negras con la espalda del vecino, cumbres con nieve, el lago como un espejo, el sol alargado sobre el agua y la inmensidad inefable de los dobleces de la tierra. Valió la pena el esfuerzo.

La bajada fue considerablemente más simple que la subida, principalmente gracias a la fuerza de gravedad, que tanto bien hace por nosotros. La jornada terminó en la pizzería- camping de la cervecería artesanal, donde la pizza nos dio la mejor recompensa a nuestros esfuerzos. Faltan miles de momentos que no narro por miedo a aburrir, pero hizo ignición este paisaje en mí y sé que voy a volver- tantas veces juré volver a lugar más que improbables y lo logré. Algo se destrabó; que sea el inicio a grandes amistades, travesías y revelaciones. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Resistirse a Esquel


El reto más grande de venir al sur son sus lugareños y su afán de demostrar en cada curva, en cada paisaje, en cada muestra de lo ordinario que es vivir en la pampa,-  donde no hay montañas, ni lagos de deshielo, ni alerces, ni aldeas copiadas de Europa- que este es el lugar indicado para venirse a vivir, y "vivir mejor". ¡Justo a mí! Que me mencionan la palabra viaje y ya estoy renovando el pasaporte. Uno puede, en su prepotencia porteña , desdeñarlos de un manotazo: "¡Por favor! PFFFF, ¿A mí me hablan? ¿Yo? ¿El interior?" Pero Esquel es un reto para el que no estaba preparada. 
Ante todo, aunque conservan nombres mapuches y demás excentricidades, esto fue fundado por Galeses, Vascos Franceses, y demás etnias separatistas que se creen muy unique para ser metidos en la misma bolsa que el resto de Europa. Por eso acá hay prosperidad, prolijidad, madera bien lustrada y té más que decente. Demasiado decente para mí gusto. 
La gente es distante, y no desborda alegría. Eso me gusta. El clima es frío hasta en verano, pero nunca apagan la calefacción- de hecho este radiador que tengo al lado está prendido. Miro el calendario: es diciembre. Eso me gusta. 
Otra cosa que me cautivó de Esquel es que la profesora que me recibió- a quien llamaremos Clara, porque justamente ese es su nombre- me aseguró, fervientemente pero sin tanto entusiasmo, que soy la respuesta a todos sus ruegos. Me intriga saber a quién le ruega. En seguida hablamos de Londres, de viajes, de puntos geográficos a alcanzar, de maneras de recaudar fondos para que sus alumnos viajen, de gente del exterior que uno conoce por casualidad y terminan en la casa de uno, y de la vida entera. La vida entera en su plano astral, espiritual, etc. 
Uno cree que jamás va a poder negociar las altas cumbres y salirse de este campo magnético de naturaleza imponente. Es atrapante y atemorizante. A veces, da miedo mirar las montañas de frente, a ver si las gasto. No puedo incorporar tanto doblez de placas milenario, con sus cicatrices de arrebato y sus dioses totémicos durmientes. A esto hay que tenerle más respeto: voy a cerrar las cortinas. 
Y como si eso fuera poco, me invitan a tomar el té a una casa de té Galesa, en Trevelin, a unos km de Esquel. Los Galeses son como los uruguayos de los Ingleses, así que hacen todo parecido pero con pequeñas diferencias. Los scones son más parecidos al pan, no usan clotted cream, las tortas son compactas y oscuras,  y el pan con manteca ya viene hecho, lo cual ahorra una cantidad incalculable de tiempo. Entonces, tomé un auténtico té galés, de la manera que jamás se tomaría hoy en Wales porque allá probablemente ya no se acuerdan de cómo se hace. Pero acá las tradiciones perduran. 
Mañana vamos a ir al Bolsón, capital mundial de la artesanía hippie y de la falta de higiene personal. No sé si dejar de bañarme e ir sucia, para no desentonar, o vacunarme contra el hippiesmo, que me preocupa bastante. El Bosque de los Alerces está cerrado por culpa de los colilargos del hanta. Sólo llegué hasta el lago. Quise reservar para viajar en la Trochita, pero ya estaba todo tomado. Clara me dice que es para que vuelva. Que nunca voy a dejar de volver. ¿Tendrá razón?